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[EL PERSONAL] s2t2 -Equipos de alto rendimiento: lecciones de los pigmeos

Equipos de alto rendimiento: lecciones de los pigmeos 
02/02/2009 - Artículos -

 
e-LEARNING Equipos de alto rendimiento: lecciones de los pigmeos 

La sociedad pigmea es un buen ejemplo de lo que puede hacer la confianza a la hora de simplificar y agilizar los procesos de toma de decisiones y ofrece varias lecciones útiles para crear equipos de trabajo eficaces.
 Aunque la vida en la comunidad pigmea sorprenda a los extraños por su simplicidad y aparente falta de organización, en realidad está regida por un complejo sistema informal subyacente basado en la confianza. Este conjunto de reglas informales que constituye el sistema social de los pigmeos ayuda a la comunidad a funcionar eficazmente. Así como un exceso de normas es un buen indicador de un trastorno de la confianza y una mentalidad paranoica, un alto grado de confianza permite que la organización informal domine a la formal.

En otras palabras, las normas implícitas pasan a ser más importantes que las explícitas. La sociedad pigmea proporciona a las sociedades mercantiles o empresas un ejemplo de estructura de equipo cohesionada, combinada con un liderazgo eficaz. Su único inconveniente la falta de adaptabilidad frente a los factores externos  no debe desviar nuestra atención de las muchas y enriquecedoras enseñanzas que podemos extraer de esta sociedad. Manfred F.R. Kets de Vries es titular de la cátedra Raoul de Vitry d'Avaucourt de Gestión de Recursos Humanos del INSEAD. Es MBA por la Harvard Business School y autor de quince libros, entre ellos, Power and the Corporate Mind y The Neurotic Organization.

 "Dime con quién andas, y te diré quién eres" (Miguel de Cervantes, Don Quijote) "No se puede liderar a las personas a base de golpes. Eso es agresión, no es liderazgo" (Dwight Eisenhower) 

La mayoría de los lectores están probablemente familiarizados con la denominación de pigmeo, término antropológico con el que se alude a diversas poblaciones habitantes del África Central cuyos hombres adultos no superan un metro y medio de altura. El término pigmeo significa, en griego, la distancia existente entre el codo y los nudillos, aplicada luego descriptivamente a este grupo de población de estatura inusualmente baja. Los pigmeos están considerados entre los habitantes más antiguos del continente africano y son, probablemente, los moradores humanos más antiguos de la selva tropical. La cultura pigmea se remonta a tiempos prehistóricos y nos ofrece mucho que aprender. 

Es una ventana a nuestro pasado, como modelo primario de comportamiento humano, y nos da una idea de cómo vivía el hombre antes del surgimiento de la agricultura, hace unos 10.000 años. Ya en la antigua época egipcia, alrededor de 2.300 años antes de Cristo, se registró la existencia de los pigmeos en la documentación de una expedición enviada en busca del origen del Nilo. En un mensaje enviado al faraón Phiops II, de la sexta dinastía, por el príncipe Herkhuf de Elephantine, comandante de la expedición, se describe el descubrimiento de unos "enanos que bailan, procedentes de la tierra de los espíritus". 

LA VIDA EN LA SELVA 

A partir de las expediciones de los exploradores del Congo, a finales del siglo pasado, se configuró una imagen más realista de los pigmeos. En 1870, el explorador alemán George Schweinfurth descubrió de nuevo a este grupo 4.000 años después de aquel primer encuentro de los pigmeos con el príncipe Herkhuf. Poco tiempo después, Sir Henry Morton Stanley, periodista estadounidense, mencionó su existencia al relatar sus aventuras en África Central. Poco a poco, a través de los relatos de diversos exploradores, se fue conociendo la vida semi-nómada de estos cazadores-recolectores, con datos precisos sobre su capacidad de supervivencia en la dura selva mediante la caza, la recolección de miel, frutas, frutos secos, raíces, plantas y ciertos insectos, y el comercio de vegetales, tabaco, metales, herramientas y ropas con pueblos vecinos. 

Los pigmeos están ahora acotados como un conjunto de tribus repartidas por las selvas de África Central en pequeños poblados temporales. Aunque la unidad básica es la familia nuclear (es decir, el padre, la madre y los hijos), los poblados suelen reunir entre 10 y 35 personas de varias familias extensas. Cada familia nuclear construye su propia cabaña en forma de cúpula, formando el conjunto un círculo en torno a una zona común. La vida en el poblado pigmeo se hace principalmente al aire libre. Hay muy poca privacidad. Los pigmeos casi nunca están solos: comen, beben, se bañan y mantienen relaciones sexuales en estrecha proximidad, lo que requiere considerable tolerancia y disposición a compartir. La empatía y la cooperación son, por tanto, cualidades importantes en la sociedad pigmea. Los pigmeos tienen también un código moral bastante elevado, muy anterior al tiempo en que los misioneros trataron de imponerles su propia concepción del mundo. Tienen medidas contra el homicidio, el adulterio, la mentira, el robo, la blasfemia, el culto al demonio y la brujería, la falta de amor a los hijos, la desconsideración hacia los mayores y otras malas conductas. No es sorprendente, por tanto, que, a diferencia de otras tribus de la zona, nunca hayan admitido el canibalismo, los sacrificios humanos, la mutilación, la brujería, los asesinatos rituales, la guerra intertribal, los ritos de iniciación violentos y otras costumbres crueles. 

Sin embargo, el siglo XX no ha sido bueno para los pigmeos. La civilización invasora ha cobrado su precio, a medida que otros grupos de población los expulsaban de su hábitat, cada vez más reducido. La baja tasa de nacimientos, la alta mortalidad infantil y el intenso cruce con tribus invasoras no pigmeas han reforzado su declive. Por otra parte, los misioneros y funcionarios gubernamentales los han instalado en poblados permanentes, obligándolos a abandonar la vida que llevaban milenios practicando. Toda la crianza y la cultura de los pigmeos gira en torno a la vida nómada en la selva, por lo que el sedentarismo ha conducido a menudo al declive físico y moral. Quedan muy pocos pigmeos viviendo en su estado original y, al ritmo que van las cosas, muy pronto su mundo desaparecerá para siempre. Recientemente he pasado un tiempo entre los pigmeos de la selva de Camerún. Sirviéndome de guías, me enseñaron algunos conocimientos de la sabiduría de la selva. Observé con un admirado respeto su conocimiento de la selva, su capacidad de leer las señales dejadas por distintos animales y de encontrar setas comestibles, frutas, tabaco y vegetales. Me interesaron vivamente sus relaciones personales en diversas situaciones. Los vi actuar como grupo de caza, bailando, cantando. Me asombró su alto grado de respeto mutuo. También me llamó la atención su general alegría. Su actitud hacia el mundo parece muy positiva, tal vez porque la confianza es una de sus características esenciales. 

IMPORTANCIA DE LA CONFIANZA BÁSICA 

Para tratar de comprender el porqué de esta actitud positiva hacia el mundo, debemos recordar que el punto de partida de la confianza básica es la relación inicial de la persona con sus primeros cuidadores. Los estudios sobre desarrollo infantil han mostrado que estas pautas iniciales de relación marcan todas las experiencias futuras: la forma de relacionarse con estos primeros cuidadores se convierte en el modelo para todas las relaciones futuras. Por tanto, las experiencias sociales iniciales de los niños con las personas que los rodean constituyen la base permanente de la confianza (o la desconfianza) y crean una sensación de reciprocidad que determina su Weltan- schauung posterior. 
En consecuencia, si el niño crece en un entorno amable, el adulto en que se convertirá se sentirá seguro y a salvo. Unas figuras paterna y materna que transmitan confianza y reaccionen ante las necesidades del niño proporcionándole un entorno cálido y tranquilo favorecen el desarrollo de una visión positiva del mundo. 

La sociedad pigmea está llena de este tipo de adultos. Por ejemplo, el niño llama "padre" o "madre" a todos los miembros del grupo de edad del padre o de la madre, y, a los demás, "abuelos". Para los niños pigmeos, todos los adultos son sus padres y abuelos. Dada la naturaleza de la sociedad pigmea, siempre hay alguien alrededor para ocuparse de las necesidades del niño; prácticamente nunca están sin contacto físico con otra persona. Los padres pigmeos participan activamente en el cuidado directo de sus hijos, más que los de cualquier otra sociedad conocida. Tienen a sus hijos entre sus brazos o en su inmediata proximidad casi el 50% del día. Los malos tratos o el descuido de los niños son prácticamente desconocidos. La crueldad con los niños es la infracción más grave de la ley pigmea. No es de extrañar que tengan esta forma positiva y confiada de relacionarse. También puede considerarse que el sentimiento de independencia y autonomía, fuertemente arraigado entre los pigmeos, es consecuencia de su temprana vivencia de un modelo familiar igualitario. La actitud positiva hacia el mundo y el sentimiento de independencia y de confianza básica se reflejan en la actitud de los pigmeos hacia la selva, como antes mencionábamos. Probablemente, la mejor manifestación de su poderosa fe en la bondad del bosque sean sus canciones molimo. Molimo es el nombre que dan los pigmeos a un ritual integrado principalmente por canciones nocturnas a cargo de los hombres. En el molimo o "animal de la selva", los participantes simulan que sus sonidos proceden de un animal que baila en torno al poblado. Con el mismo nombre se designa también un largo instrumento parecido a una trompeta que desempeña un papel importante en el ritual. El molimo se convoca siempre que las cosas van mal, especialmente en tiempos de crisis: escasez de caza, enfermedad o muerte de algún miembro. Al convocar este ritual, los pigmeos inician el proceso que hará que las cosas vuelvan a marchar bien. 

SIETE LECCIONES DE LA PIGMEA PARA LA EFICACIA DEL TRABAJO EN EQUIPO 

Los estudiosos califican el trabajo eficaz en equipo como uno de los valores fundamentales de las empresas que producen buenos resultados. Dicho de otro modo, las empresas que producen de forma sostenida buenos resultados tienen culturas corporativas en las que el trabajo en equipo ocupa un lugar central. 

En la mayoría de las empresas se oyen expresiones como "trabajo en equipo", "calidad", "respeto a las personas" y "orientación al cliente", que suelen convertirse rápidamente en clichés. Manifestar el deseo de que la empresa esté orientada al trabajo en equipo es fácil y hace quedar bien; pero poner en práctica este deseo resulta extremadamente difícil. No obstante, los pigmeos parecen haber conseguido hacer funcionar los equipos, según el trabajo pionero de Colin M. Turnbull titulado The Forest People: A Study of the Pygmies of the Congo y los de otros antropólogos. Su planteamiento del trabajo en equipo les hace menos susceptibles que la mayoría de los equipos de empresa a verse afectados por los procesos que minan el funcionamiento del grupo. Muchas de sus prácticas son un verdadero modelo de comportamiento eficaz. 

Lección 1: 
los miembros del equipo se guardan respeto y confianza mutuos 

Las dificultades de la vida en la selva determinan que la supervivencia dependa de la interdependencia. No siempre hay abundancia de comida, por ejemplo, y la caza puede ser peligrosa. En la selva viven búfalos rojos salvajes, elefantes fácilmente irritables, ágiles y silenciosos leopardos, serpientes mortales y terribles hormigas guerreras, peligros que hay que afrontar diariamente. La confianza y la dependencia mutua desempeñan un papel importante en la superación de estos retos. Sin confianza, el riesgo derivado de estos peligros aumentaría. Hay que contar con todos. En cualquier contexto, selva tropical o empresa occidental, si hay confianza, muchas otras cosas quedan encauzadas. La confianza simplifica la vida, con independencia de la organización a la que se pertenezca. Es un antídoto contra la multiplicación de leyes y reglamentos. La confianza implica también respeto a los demás miembros del grupo. En una comunidad basada en la confianza, las diferencias son algo valioso. Y, como bien saben los estudiosos de los equipos de alto rendimiento, la diversidad puede constituir una ventaja competitiva. 
Los pigmeos saben cómo engranar la energía de las distintas partes de su pequeño grupo en un todo eficaz. También muestran gran habilidad para las relaciones y los roles: la rigidez de comportamiento brilla por su ausencia. El respeto mutuo, esencial para el buen trabajo de equipo, caracteriza también las relaciones entre hombres y mujeres pigmeos. A diferencia de otros grupos de población africanos, en la sociedad pigmea las mujeres no están discriminadas. 
Como ya se ha mencionado, las relaciones entre hombres y mujeres son extraordinariamente igualitarias. La flexibilidad de roles es la norma, y el lenguaje es neutro en materia de género. Marido y mujer colaboran en muchas actividades y nunca obligan al otro a hacer algo en contra de su voluntad. 

Aparte de la caza con lanza y con arco y flechas, hay muy poca especialización por sexos. Las mujeres son parte esencial del equipo de trabajo. Su aportación a la provisión de alimentos es fundamental y participan activamente en su distribución e intercambio. Hombres y mujeres participan en la caza con red, normalmente juntos. El hombre recoge las setas y frutos secos que encuentra, así como madera para hacer fuego y agua, y también cocina, lava y limpia a los bebés cuando es necesario. La mujer participa en las discusiones con los hombres y realiza trabajos duros cuando es necesario. La moraleja de este ejemplo es que si queremos que un equipo funcione, tenemos que instaurar la confianza y el respeto mutuos entre sus miembros. Si no se dan estos sentimientos, otros factores de eficacia del grupo resultan inútiles y el equipo deviene rápidamente ineficaz. No obstante, la confianza no surge de modo instantáneo. Es como una flor delicada que tarda en florecer. Es más fácil de lograr si todos los miembros del grupo disfrutaron de la confianza básica que hemos explicado anteriormente durante su infancia, con lo que han desarrollado así una actitud favorable a la confianza como eje de su personalidad. La confianza puede también cultivarse en el seno de la empresa. Los líderes que convierten sus palabras en hechos y no matan al mensajero que trae las malas noticias ofrecen ejemplos de comportamiento que favorecen la instauración de una cultura de la confianza. 

Lección 2: 
los miembros del equipo se protegen y apoyan mutuamente 

Un complemento de la confianza y el respeto es un sistema de apoyo y protección mutuos entre los miembros del equipo, quienes deben tener la convicción de poder contar con los demás. 
Un elemento importante de la ecuación de apoyo mutuo es el mantenimiento de la autoestima de cada persona. 

Tomemos de nuevo como punto de partida el comportamiento de la sociedad pigmea. Pese al carácter de apoyo mutuo de la relación hombre-mujer, se producen sin duda conflictos matrimoniales. La violencia física contra la mujer es prácticamente inexistente y las discusiones suelen resolverse mediante el diálogo, la mediación, el recurso al humor, el abandono temporal del poblado o el replanteamiento del conflicto. En general, no obstante, las mujeres exteriorizan su malestar con mayor facilidad que los hombres. Una forma habitual de mostrar su enfado con los maridos es derribar la casa (como las mujeres son mejores constructoras de casas, la choza familiar se considera propiedad de la mujer). 

Turnbull ofrece un ejemplo de una discusión doméstica que se estaba yendo de las manos por una cuestión matrimonial no resuelta. Para manifestar su disgusto, la mujer comenzó a retirar metódicamente las hojas que formaban la choza. Normalmente, una vez llegados a este punto, el marido hace parar a la mujer, pero, en este caso, el sujeto parecía una persona muy testaruda y no daba su brazo a torcer. En consecuencia, su mujer no tuvo más alternativa que continuar el desmontaje, hasta que al final la choza quedó completamente desnuda de hojas. En este momento, el marido comentó que iba a hacer mucho frío por la noche. La mujer consideró que su marido no había reaccionado aún de modo adecuado, de forma que la controversia finalizara, así que no vio más alternativa que continuar su acción. Dubitativamente, comenzó a retirar los palos que formaban la estructura de la choza. A estas alturas, todo el poblado, que participaba en el conflicto desde el primer momento, estaba ya alterado. Era evidente que las cosas estaban yendo demasiado lejos. Se estaban traspasando las fronteras de la mutua asistencia. La mujer estaba llorando y el hombre se sentía igualmente mal, pues lo último que deseaba era perder a su esposa (si la choza llegaba a demolerse completamente, la mujer estaba obligada a empaquetar sus pertenencias y volver a la casa de sus padres). La cuestión era cómo volver a encauzar la situación, cómo poner fin al conflicto salvaguardando al mismo tiempo la autoestima de ambas personas y permitiéndoles "salvar la cara". En este caso, al marido se le ocurrió un modo de salir del aprieto: replantear todo el asunto. Dijo a su esposa que no era necesario arrancar los palos de la choza, porque lo único que estaba sucio eran las hojas. Inicialmente confusa, la mujer comprendió rápidamente lo que trataba de hacer su marido y le pidió que le ayudara a llevar las hojas al río. Allí, ambos simularon que lavaban las hojas y luego las trajeron de vuelta. Llena de alegría, la mujer comenzó a colocarlas de nuevo sobre la estructura, mientras el marido salía con su arco y sus flechas a cazar algo para preparar una cena especial. Había desactivado la discusión simulando que la mujer estaba quitando las hojas no por estar enfadada, sino porque estaban sucias. Todos sabían cuál era realmente el asunto, pero estaban contentos porque se había acabado la discusión. De hecho, para mostrar su solidaridad y apoyo, algunas mujeres llevaron hojas de sus chozas a lavar al río, como si éste fuera un proceder común. Este incidente ilustra un importante factor en la eficacia de los equipos. 

El conflicto es inevitable, pues forma parte, sin duda, de la naturaleza humana. Sin embargo, ante un conflicto en la empresa, todos los miembros del equipo deben estar dispuestos a apoyar, proteger y defender a los otros. En los equipos eficaces, sus miembros hacen todo cuanto verdaderamente está en su mano para resolver sus diferencias sin perder el respeto.

 Siempre que sea posible, las situaciones de conflicto deben replantearse como situaciones de colaboración. La conciencia de tener interés en un resultado constructivo debe formar parte de la actitud mental de los miembros del equipo, pues la protección y el apoyo mutuos son el pegamento que hace funcionar al equipo y le ayuda a sobrevivir en los momentos difíciles. 

Lección 3: 
los miembros del equipo dialogan y se comunican abiertamente 

En la sociedad pigmea, la participación es un elemento esencial del planteamiento de los grupos.
Todos la dan por supuesto, pueden exigirla y están "obligados" a concederla. 
La obediencia a las figuras de autoridad es mínima. 
Nadie tiene derecho a obligar a otro a hacer algo en contra de su voluntad y nadie tiene miedo a expresarse abiertamente.
 No hay grandes diferencias de poder entre los distintos miembros del grupo. 
Todos participan en las decisiones que afectan al conjunto, interrelacionándose sin exclusiones, y resuelven las controversias de modo informal y siempre constructivo. Aunque cada persona tiene la responsabilidad personal de tratar de resolver las controversias, también tiene el derecho, si esto no se logra, de requerir la participación de los demás hasta que se liquide el asunto. Por ejemplo, si un varón pigmeo tiene una discusión con su mujer que le impide conciliar el sueño, sólo tiene que levantar la voz (recordemos que todas las chozas están muy próximas) y pedir ayuda a sus parientes y amigos. Su mujer hará otro tanto, con lo cual todo el campamento quedará involucrado en el asunto hasta lograr resolverlo. Los pigmeos no dejan los conflictos sin resolver; los afrontan en el momento en que se plantean para minimizar los malos sentimientos. Resuelven los problemas en el acto, en lugar de barrerlos debajo de la alfombra. 
Varias de las técnicas utilizadas por los pigmeos para diluir las controversias dan también buenos resultados en los equipos de trabajo de empresa. 
El humor y la risa son métodos comunes para resolver problemas entre los miembros del grupo, ayudan a superar el estrés y las tensiones inevitables del trabajo conjunto y contribuyen a alejar de la mente las causas del conflicto. Lo que podríamos llamar "gestión emocional" desempeña también un papel importante en la resolución de conflictos. 

Los pigmeos no sienten vergüenza de mostrar sus sentimientos y esta buena disposición hace mucho más fácil resolver las controversias. De hecho, un poblado pigmeo silencioso es un poblado pigmeo con problemas. La pauta de relación entre los pigmeos establece que es mejor pecar de "ruidoso" que de silencioso. Por otra parte, esta disponibilidad a exteriorizar los sentimientos por parte de todos los miembros del grupo reduce las reacciones defensivas y da lugar a una comunicación más sincera.
 Cuando hay cuestiones estresantes sobre la mesa, resulta de ayuda hablar de ellas, pues el diálogo abierto y la comunicación son factores importantes a la hora de conseguir resultados. Como puede observarse en la comunidad pigmea, en los equipos eficaces las ideas se expresan libremente y con entusiasmo y sus miembros se manifiestan sin problema a favor o en contra de una determinada postura. Este tipo de equipos son herramientas ideales para la resolución creativa de los problemas. La franqueza y la sinceridad son también factores claves de la eficacia del grupo. En un equipo que funcione bien, la información es veraz, sincera, abierta y compartida; los comentarios críticos se consideran oportunidades de aprendizaje y no desencadenan reacciones defensivas; los participantes aprenden a minimizar los daños a su ego centrándose en las ideas, en lugar de en las personas; en estos equipos de alto rendimiento, sus miembros evitan en lo posible las conductas perturbadoras, como conversaciones paralelas o comentarios desagradables. 

Lección 4: 
los miembros del equipo comparten un importante objetivo común 

Los pigmeos tienen un fuerte sentido de responsabilidad comunitaria. La cooperación es la clave de su sociedad. Son "la gente del bosque", la selva que les proporciona todo lo que necesitan para vivir. Sin embargo, sólo pueden aprovechar la generosa oferta del bosque si tienen objetivos compartidos. La caza es una de las principales tareas para la supervivencia del grupo. Por supuesto, un pigmeo puede salir por su cuenta, con su arco y sus flechas, y tratar de cazar un pájaro o un mono. Aunque ciertamente lo hacen con regularidad, la forma más eficaz de conseguir carne es la caza en común, conduciendo a los animales hacia trampas de red. 
La caza con red no puede hacerse individualmente. Un cazador solo no podría cubrir el territorio necesario para llevar la presa (un antílope, por ejemplo) hasta la red. Esta empresa necesariamente cooperativa requiere un interés compartido y un propósito común entre los hombres, mujeres y niños de las familias participantes. Este objetivo común es un estímulo para el trabajo en equipo. En este tipo de caza, las redes de cada familia se unen para formar un gran semicírculo. Las mujeres y los niños suelen dirigir a los animales hacia la red, tras la que aguardan los hombres para matarlos una vez atrapados. En otras ocasiones, hombres y mujeres invierten estos papeles. Al final, se reparte la carne entre todos los participantes con arreglo a unas reglas muy precisas. En la empresa, como en la sociedad pigmea, el trabajo en equipo es ineficaz si no existen objetivos mutuamente convenidos. Para que los miembros del grupo tengan una sensación de finalidad y orientación, los objetivos y metodologías del equipo han de estar claramente definidos. Si el objetivo es ambiguo o está mal planteado, el grupo no tendrá la motivación y la dedicación necesarias. Aunque los objetivos han de estar dentro de los límites de lo realista, la empresa debe animar a los miembros del equipo a fijar objetivos ambiciosos. A mi juicio, esto proporciona una sensación de orgullo y, una vez alcanzados éstos, de satisfacción por los resultados conseguidos. Además de un propósito claro, es necesario plantear expresamente objetivos cualitativos y cuantitativos, que ayudarán a los miembros del equipo a determinar el grado de realización de sus tareas personales. Estos objetivos concretos operan como un plano de carreteras, estableciendo un marco ordenado y creando entusiasmo en torno a la siguiente ruta que hay que tomar. 

Lección 5: 
los miembros del equipo tienen poderosos valores y creencias comunes 

Estrechamente vinculada al propósito común sentido por el grupo, se encuentra su cultura sus valores y creencias compartidos . Estos valores y creencias determinan las actitudes y reglas de comportamiento, de modo que operan como un mecanismo de control social. También proporcionan otra forma de "pegamento" que mantiene unidos a los miembros del grupo. Todo esto hace que la interiorización de valores y creencias compartidos resulte extremadamente importante para la consecución de los objetivos del grupo. 

Aunque, para un observador no experto, la vida selvática de los pigmeos puede parecer despreocupada, la realidad es muy distinta. Bajo el aparente desorden de la comunidad, subyace un orden considerable. Como ya hemos explicado, no debemos subestimar la importancia de los sistemas informales. Todos los pigmeos del poblado, desde su primera infancia, interiorizan las reglas de comportamiento transmitidas oralmente de generación en generación. Estas reglas, basadas en los valores y creencias culturales, son las que hacen funcionar esta pequeña sociedad. Para comprender la configuración de esta cultura, hemos de analizar más detalladamente las pautas de socialización inicial. Como ya se ha señalado, en la sociedad pigmea todos los adultos participan en la crianza de los niños, en su educación y en la enseñanza de las reglas. También ayudan a los niños a interiorizar profundamente las actitudes y pautas de comportamiento consideradas adecuadas por su sociedad. Los adultos tratan de convertir a las nuevas generaciones en un grupo de cazadores-recolectores eficaz, enseñándoles el arte de la supervivencia en la selva. Les enseñan desde muy niños a ser autónomos, dotándoles de todas las habilidades necesarias para sobrevivir. Les transmiten la sabiduría colectiva acumulada a lo largo de miles de años, las tradiciones culturales de la sociedad pigmea. Los adultos pigmeos quieren que sus hijos compartan una herencia común. 

Para reforzar los comportamientos que consideran adecuados en esta herencia, se utilizan, según sea necesario, premios y castigos. Para asegurarse de que se asumen estas reglas, la sociedad pigmea establece una serie de mecanismos disuasorios. Ante los delitos más terribles, los restantes miembros del grupo no toman medida alguna; no es necesario, pues consideran que se producirá algún tipo de repercusión sobrenatural. En caso de infracciones menores, el acusado tiene la oportunidad de exponer su postura ante los demás miembros del grupo; los incidentes graves son materia del molimo, que opera en nombre de la comunidad. Los actores del molimo deben mostrar públicamente su desaprobación de la infracción de las pautas sociales atacando la choza del infractor, por ejemplo, o al propio infractor o infractora en una incursión a primera hora del día. El molimo es un elemento importante de la tradición pigmea y en este tipo de situaciones representa el papel de la conciencia colectiva del grupo. El compartir, la cooperación, la independencia y la autonomía son valores fundamentales de la sociedad pigmea. 

Otro valor fuertemente arraigado es el mantenimiento de la paz entre los miembros del grupo, un deseo que en ocasiones se impone incluso a los aspectos positivos o negativos de un determinado caso. Turnbull describe un incidente en el que uno de los pigmeos más jóvenes emprendió una aventura amorosa en la choza de un vecino que tenía una atractiva hija. Poco después de entrar en la choza, fue expulsado de ella por el furioso padre bajo una lluvia de gritos, palos y piedras. El escándalo despertó a todo el poblado. El padre chillaba que lo que le indignaba no era que el joven hubiera tratado de acostarse con su hija, sino que hubiera tenido la desfachatez de pasar por encima de él y despertarle en el intento. Esto lo consideraba inaceptable. Una persona decente se hubiera citado con la chica en cualquier otro sitio. En este caso concreto, la discusión no se resolvió enseguida. Persistía el alboroto, que mantenía despierto a todo el mundo, hasta que uno de los más ancianos dijo al padre, apelando a su sensatez, que estaba armando demasiado escándalo, que le estaba provocando un dolor de cabeza y que quería irse a dormir. El padre siguió gritando y el anciano dijo entonces que estaba "matando el bosque y acabando con la caza": aunque el padre tenía razón el comportamiento del joven había sido inapropiado , estaba causando un perjuicio muy superior alborotando todo el poblado, espantando a los animales y estropeando la jornada de caza del día siguiente. 

Este ejemplo puede parecer exagerado, pero ilustra la aplicación de las normas de comportamiento social: cómo una regla prevalece sobre otra, cómo todos asumen lo que se considera un comportamiento aceptable. La lección que hay que extraer de esta sociedad relativamente primitiva es que cualquier organización o grupo de trabajo debe articular sus valores y creencias básicos y definir las actitudes y comportamientos aceptables para sus miembros. Las obligaciones y prohibiciones del comportamiento social deben definirse con claridad, en primer lugar, y después refor- zarse mediante historias y tradiciones; éstas últimas, a su vez, fortalecen la identidad del grupo. Un lenguaje especializado puede estrechar aún más los vínculos internos de la comunidad. Para reforzar este proceso de vinculación, las empresas de éxito hacen todo lo posible por seleccionar empleados que compartan previsiblemente los valores fundamentales de la organización, integrarlos eficazmente en el grupo y ayudarlos a interiorizar estos principios. Por último, establecen sanciones para las infracciones de estos valores y creencias compartidos. 

Lección 6: 
los miembros del equipo subordinan sus propios objetivos a los del grupo 

Uno de los relatos que escuché entre los pigmeos hacía referencia al incumplimiento de una de sus reglas fundamentales del comportamiento social. Durante una jornada de caza, uno de los cazadores, frustrado por su mala suerte (no había cobrado ninguna pieza en todo el día), se separó del grupo y colocó su red delante de las de la tribu, con lo que atrapó el primer animal que se acercó huyendo del ruido que hacía el otro grupo para dirigir a las presas hacia las redes. El infractor no consiguió retirarse a tiempo y fue descubierto cometiendo el grave delito de anteponer sus necesidades personales a las de la comunidad. Para un pequeño grupo de cazadores, como ya se ha señalado, la supervivencia depende crucialmente de una colaboración estrecha y de un sistema de obligaciones recíprocas que garantice que todos se llevan una parte de las capturas de la jornada. Este pigmeo había violado esta regla no escrita, había sido egoísta. La humillación y el ridículo fueron su castigo por este comportamiento inaceptable. Las mujeres y los niños se rieron de él y nadie le hablaba, condenado al ostracismo. Esto puede no parecer un gran castigo, pero nada molesta tanto a un pigmeo como el desprecio y el ridículo; en esta sociedad, el ostracismo puede ser comparable a la reclusión en soledad en la nuestra. De todos modos, el castigo fue temporal. 

Los pigmeos no arrastran malos sentimientos durante largo tiempo y, en una comunidad pequeña, los cazadores no pueden permitirse el lujo de perder un miembro del equipo. Este ejemplo de la sociedad pigmea ilustra cómo los buenos miembros de equipo operan dentro de las reglas del grupo, saben cuál es el papel de la persona y del equipo, no anteponen sus necesidades personales a las del grupo, controlan sus impulsos egoístas y subordinan sus fines personales a los del equipo. El trabajo en equipo es un curioso acto de equilibrio, una forma de participación que sólo puede rendir frutos en una atmósfera que fomente la libertad individual y las oportunidades creativas bajo el paraguas de unos objetivos globales del grupo, una forma de interdependencia entre las necesidades de la persona y las de la organización. Para que este equilibrio funcione, todos los miembros del equipo deben asumir las limitaciones a su libertad individual. 

Lección 7: 
los miembros del equipo ponen en práctica el liderazgo "repartido" 

Los pigmeos creen profundamente en la idea de liderazgo "repartido". Como ya hemos explicado, su sociedad se caracteriza por una sorprendente ausencia de reglas formales. Es difícil hablar con un dirigente concreto y general. A diferencia de otras tribus afri- canas, los grupos pigmeos no tienen "grandes figuras": el liderazgo no es monopolio de un líder glorioso. Nadie tiene la autoridad suprema, no hay verdaderos jefes o consejos formales, de modo que su comportamiento es extraordinariamente igualitario y participativo. 
Los pigmeos son, tal vez, una muestra del máximo grado de igualitarismo al que puede llegar una sociedad humana. Entre ellos se considera de mal gusto llamar la atención sobre las actividades propias y, para evitarlo, emplean muchos medios sutiles. Presumir de las habilidades propias es una invitación a la burla, lo que resulta un mecanismo igualador muy eficaz. A los pigmeos no les intimida el rango o el nivel social. Todos los miembros del grupo tienen derecho a tomar decisiones. Hay que respetar a los mayores, pero no por su riqueza o su categoría, sino por su conocimiento y su experiencia. Del mismo modo, si se escucha más a unas personas que a otras al tomar una decisión, es por su especial cualificación o capacidad, sea para fabricar arcos, cazar o tocar un instrumento. Aunque las opiniones de algunos sean más valoradas que las de otros (convirtiéndose así en más "iguales" que sus compañeros), todos los miembros de la comunidad están facultados para cuestionar la autoridad en el momento en que consideren que se ponen en peligro los objetivos del grupo. Consecuencia de ello, todos los miembros tienden a sentir como propias las decisiones del conjunto. Los pigmeos parecen haber encontrado la mejor forma de liderazgo repartiéndolo entre toda la comunidad, participando todos en la toma de decisiones. No obstante, las personas merecedoras de especial respeto deben observar ciertas prácticas de liderazgo favorecedoras de la eficacia del trabajo en equipo y, si no lo hacen, el grupo les recuerda su obligación. 
Si analizamos los mecanismos de una empresa de alto rendimiento, encontraremos similares actitudes hacia el liderazgo. Una de las prácticas utilizadas con éxito por los líderes de equipos para fomentar la plena participación es la disposición a compartir los objetivos con otros miembros del grupo, evitando a toda costa el secretismo de cualquier tipo. Tratan con respeto a los miembros del grupo, escuchan para obtener feedback y formulan preguntas, resuelven problemas y se muestran tolerantes y flexibles. Ofrecen orientación y estructuración para facilitar la realización de las tareas y marcan pautas de acción. Promueven el diálogo y la relación entre los participantes, buscando un grado adecuado de participación que garantice que se tienen en cuenta todos los puntos de vista (reteniendo inicialmente el propio para no sesgar las opiniones). Sacan fruto de las diferencias existentes entre los miembros del grupo cuando tales diferencias contribuyen al bien común. Alaban y reconocen el trabajo individual y colectivo, y celebran los éxitos conseguidos. Asumen como propias las decisiones del equipo y mantienen actualizado su planteamiento mediante un seguimiento permanente. De este modo, crean un ambiente de desarrollo y aprendizaje, y durante el proceso animan a los miembros del grupo a evaluar sus propios avances y su desarrollo. 

LIDERAZGO POR CAPACIDAD (NO AUTORIZADO) 

En el curso de estas "lecciones de los pigmeos", los líderes de equipos aparecen como los catalizadores del trabajo de equipo eficaz. A estos líderes de equipo y de la jerarquía de la empresa  les corresponde establecer un marco que promueva la máxima eficacia de los equipos, creando un ambiente adecuado y enseñando con su ejemplo. El antiguo modelo de orden y control por departamentos estancos ha dejado de ser una alternativa. En realidad, lo que hay que hacer es reducir al mínimo las reglamentaciones. 

NECESIDAD DE ESPACIO DE TRANSICIÓN 

Hay que formular aún un par de advertencias sobre el liderazgo de equipos en el trabajo. En primer lugar, por muy favorable a la participación que uno sea, es necesaria una comunicación bidireccional desde la cúspide de la organización, así como una manifestación clara de las prioridades de la empresa. En segundo lugar, los ejecutivos y líderes de equipos deben instaurar un ambiente que estimule la capacidad emprendedora natural de las personas. La gente necesita espacio para el juego y un compromiso claro de la dirección en este sentido , puesto que de la mano del juego vienen la creatividad y la innovación. Sin innovación, la empresa se estanca y muere. 
La alta dirección debe no sólo animar al personal a asumir riesgos, sino también aceptar los fallos ocasionales y proteger a quienes se arriesgan por una buena causa. Aunque un liderazgo fuerte y comprometido es imprescindible para estimular la innovación, no tiene por qué no debe  ser autoritario. Por el contrario, debe apoyarse en la capacidad. Lo que la empresa necesita son líderes respetados por la aportación que pueden hacer al conjunto. Personas que convierten sus palabras en hechos, que disfrutan estimulando el desarrollo de su personal, que están dispuestas a desempeñar el papel de mentor, entrenador y animador, y que saben cómo llevar a los demás hacia objetivos ambiciosos. Los líderes por capacidad aceptan los razonamientos contrarios y animan a todos a expresarse abiertamente; saben reconocer un trabajo bien hecho, alabar los logros y establecer sistemas de recompensa adecuados para encauzar el comportamiento del personal hacia los objetivos perseguidos. En nuestra época de transformación y cambio, el conflicto es parte integrante de la vida empresarial. La capacidad de resolver conflictos es, por tanto, una habilidad importante para quienes ocupan puestos de liderazgo de grupos. Los líderes eficaces del futuro serán maestros de la claridad y la sinceridad, dos capacidades fundamentales para desarticular los conflictos. Comunicarán lo que hay que hacer de modo claro e inequívoco, haciendo imposibles las interpretaciones erróneas. Abordarán los conflictos de modo que los obstáculos se conviertan en instrumentos de resolución creativa de problemas y mejora de los resultados. En cualquier caso, el trabajo en equipo es, por encima de todo, un acto de equilibrio. Por una parte, todos los miembros merecen beneficiarse de la parte que les corresponde en los resultados, obtener el reconocimiento por sus logros; por otra parte, los miembros deben asumir el valor de la colaboración, subordinando sus necesidades personales a las del grupo. La co- laboración no suele ser fácil, por lo que un ambiente constructivo de reciprocidad constituye un favorecedor punto de partida. Los grupos que, como los pigmeos en la selva, operan en un entorno difícil son muy conscientes de esta necesidad de colaboración. Pese a todos los problemas inherentes a los equipos, los pigmeos saben que es más difícil trabajar sin ellos que con ellos. Sin ellos, sus posibilidades de supervivencia serían escasas, dados los retos del entorno. Los miembros de las empresas harían muy bien en tomar nota de estas lecciones de los pigmeos. 

SISTEMAS CERRADOS FRENTE A SISTEMAS ABIERTOS 

Tal vez la lección más significativa de los pigmeos sea de carácter negativo. En los últimos tiempos, su estilo de vida se está viendo amenazado porque la selva, epicentro de su existencia, está en peligro. Su hábitat, hecho ecológico dominante, ha determinado durante siglos sus prácticas de socialización y de formación, dando lugar a su cultura distintiva y a su actitud frente a la vida. Mientras haya selva, el mundo estará en su sitio, todo encajará y la vida tendrá significado. Desgraciadamente, la construcción de nuevas carreteras (que permiten a las explotaciones agrícolas a gran escala ir ocupando trozos de selva) y la emigración procedente de otras partes de África hacia la selva en busca de terrenos de cultivo han producido una extensísima deforestación. 
El mundo de los pigmeos está desapareciendo a una velocidad alarmante, creando una sensación de desarraigo. Muchos de los obligados a abandonar la selva han sido incapaces de encontrar una nueva orientación. En la sociedad agrícola e industrial que rodea su antiguo mundo, sus especiales habilidades son de poca utilidad. Muy pocos pigmeos han sido capaces de adaptarse, de hacer la transición hasta "nuestro" mundo. Las consecuencias para los diversos grupos pigmeos han sido dramáticas. 

Como lección final de los pigmeos, por tanto, debemos aprender que la supervivencia requiere no sólo una orientación interna, sino también externa: hay que tener en cuenta los cambios del entorno exterior. La gestión de fronteras es importante; construir puentes hacia los participantes externos en la empresa es una tarea esencial. Las relaciones externas son fundamentales para la eficacia de los equipos. En el caso de los pigmeos, este ajuste externo puede ser completamente imposible. Adaptarse a la gran sociedad requeriría una reinvención total de su existencia, una transformación absoluta de su cultura, el fin de su mundo. 

El mundo de la empresa no es un sistema tan cerrado como el de los pigmeos. Muchas otras circunstancias lo diferencian, pero el paralelismo sigue siendo sorprendente: al igual que los pigmeos, la empresa no tiene más remedio que mirar más allá de sus fronteras, tiene que estar atenta a las nuevas discontinuidades externas, para tener al menos una oportunidad de supervivencia y de éxito. Si no mira más allá de sus fronteras en este mundo rápidamente cambiante, competitivo y mundialmente interdependiente, sufrirá también consecuencias dramáticas: el declive inexorable de su ciclo de vida, hasta la muerte de la empresa. 

Una forma de gestionar la continuidad, de crear empresas que perduren, es el trabajo en equipo. La empresa que se dota de las herramientas del trabajo eficaz en equipo cuenta con una ventaja competitiva, una posición avanzada hacia el éxito. En cualquier caso, dominar estas herramientas requiere un considerable esfuerzo psicológico. 

El estadista y novelista francés René Chateaubriand dijo en una ocasión: "No se aprende a morir matando a otras personas". Los pigmeos han hecho realidad esta afirmación. Saben cómo cuidar los unos de los otros. Los miembros de las empresas de nuestra sociedad postindustrial harían muy bien en comprender también este principio. 
LE ESCUCHAMOS: Deusto - harvard@e-deusto.com - Tel: 902 151 306


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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 2/10/2009 09:36:00 AM
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[*LA ESTRATEGIA ..] Reflexiones Sobre La Planificacion Estrategica

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[*LA ESTRATEGIA ..] y2a -LA CRISIS DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA

LA CLAVE DEL ÉXITO EN LA EMPRESA: ¿UNA MARAVILLOSA INTUICIÓN DEL LÍDER O UNA ESTRATEGIA PLANIFICADA DE FORMA PARTICIPADA?

Artículo publicado en el número 193, de Enero de 2004, de DIRECCIÓN Y PROGRESO, revista de APD, ASOCIACIÓN PARA EL PROGRESO DE LA DIRECCIÓN. Este número fue un monográfico dedicado al resurgir de la estrategia.

LA CRISIS DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA

En los años 70, la estrategia era un arcano que sólo dominaban los planificadores estratégicos. Éstos, desde sus cuarteles generales corporativos, dictaban las estrategias basándose en herramientas de planificación corporativa, como la matriz de Mc.Kinsey-General Electric y, sobre todo, la matriz crecimiento participación de The Boston Consulting Group. Empleando como criterio económico el flujo de efectivo y no los beneficios, los planificadores tomaban sus decisiones: centrémonos sólo en los negocios en los que se pueda alcanzar el liderazgo y desinvirtamos en el resto; empleémos los excedentes en los flujos de efectivo que generan algunas de las actividades para financiar el desarrollo de otras nuevas; utilicemos la capacidad de endeudamiento agresivamente, para financiar el crecimiento a toda costa.

A partir de la crisis del petróleo y el derrumbamiento de las bolsas de los primeros años 70´s, la planificación estratégica, después de haber dominado el panorama de la gestión empresarial, de forma absoluta, en los quince años anteriores, sufrió un importante descrédito. La decepción había sido grave y los ataques a la planificación estratégica abundaron. Henry Mitzberg , desde 1973, encabezó una corriente de pensamiento en la que se propugnaba que la intuición, y no la planificación, eran la clave del éxito: los empresarios de éxito son hombres intuitivos y no analíticos, que usan más el hemisferio cerebral derecho que el izquierdo para gestionar sus negocios.

Hasta los 80´s con Michael E. Porter a la cabeza, no se retoma la línea analítica, con modelos de orientación micro-económica, aunque más centrados, esta vez, en la estrategia de cada unidad de negocio que en la gestión de la cartera de actividades.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS

La falta de rigor conceptual de las herramientas de análisis estratégico -pese a su pretendido fundamento micro-económico- y su aplicación dogmática, sin tomar en consideración las severas restricciones que condicionan, en cada caso, su aplicabilidad práctica, están, para nosotros, en la base de las crisis de la planificación estratégica. No es ésta la única causa, pero sí la principal.

Hasta hoy, los modelos de análisis estratégico son, desde el punto de vista científico, muy endebles. Para entender a fondo los sectores de actividad y desarrollar planteamientos estratégicos coherentes en la práctica, no es suficiente con usar los modelos sin plantearse su aplicabilidad concreta a la situación específica contemplada, hace falta conocer los fundamentos teóricos, las bases micro-económicas en que se sustentan las herramientas. No se debería, razonablemente, abordar la planificación estratégica de un negocio mediante recetas, aunque intuitivamente nos parezcan válidas y, en general, pudieran serlo. Hay que criticar las conclusiones a las que nos lleven, a través de un proceso de razonamiento solvente. Para emplear las herramientas hace falta flexibilidad y pragmatismo, pero también rigor, y eso sólo se puede conciliar si se tiene criterio, algo que sólo puede proceder del estudio profundo de las bases teóricas en que se sustentan.

EL AZAR Y LA SUERTE

Desde tiempos remotos fortuna y casualidad están ligados en la mente del hombre. Fortuna es suerte, algo que ocurre sin que la voluntad intervenga; un hecho fortuito es una casualidad; y fortuna es también riqueza, éxito. En la mitología, la diosa Fortuna, que tiene a su lado el cuerno de la abundancia del que rebosa oro, tiene a sus pies una rueda que en su giro reparte la suerte, subiendo a la gloria a quien después va a dejar caer en la desgracia. ¿Estamos gobernados por el destino y la condición para triunfar es haber nacido con suerte?; ¿será el éxito algo casual? La respuesta es categórica: no, el éxito no se puede lograr sin una estrategia adecuada; no hay ninguna duda al respecto, el éxito es, precisamente, la consecuencia de haber seguido una buena estrategia. Más allá de que la estrategia esté mejor o peor formalizada, más o menos explicitada, cualquier empresa de éxito tiene una estrategia.

Por más turbulentos que sean los tiempos y por más acelerada sea la tasa de cambio en el entorno empresarial, el mundo de los negocios no está regido por el azar, tiene sus reglas; para triunfar hay que conocerlas; sólo aquellos que conocen las reglas del juego pueden plantear las estrategias que les van a permitir alcanzar el éxito en su actividad.

LA INTUICIÓN

Si bien muchas veces puede parecerlo, el éxito no es la consecuencia de una maravillosa intuición. La intuición no resuelve mágicamente los dilemas a los que las empresas se enfrentan. Incluso, puede que la intuición sea un factor limitativo, pues cuando, por intuición, ya se hubiera encontrado la solución perfecta, es muy poco probable que nadie se aplicara a razonar con método sobre todos los aspectos del problema para buscar todas las posibles soluciones y luego escoger la más adecuada. En estrategia no se trata de encontrar "la" respuesta, se trata de buscar las respuestas posibles y escoger después la idónea.

El insigne matemático Profesor Puig Adam prevenía a sus alumnos de ingeniería, con un ejemplo bien ilustrativo, sobre los riesgos de la intuición pese a reconocer que ésta era una virtud propia del ingeniero, casi la más característica. Preguntaba, ¿les parece probable que dos españoles tengan en su cabeza el mismo número de cabellos?; la respuesta intuitiva es no. Sin embargo -y sólo para empezar- todos sabemos que hay muchos españoles absolutamente calvos, con cero cabellos. Razonemos un poco más: para que fuera cierto lo intuido -que no hubiera dos españoles con igual número de cabellos, o, lo que es lo mismo, que todos los españoles tuvieran diferente número de cabellos en su cabeza- sería necesario -si fuésemos 40.000.000 de españoles- que un español tuviera cero cabellos, otro uno, otro dos, otro tres, otro cuatro etc., hasta llegar a uno que tuviera 39.999.999, y, por último, otro que tuviera 40.000.000. Pues bien, como el número modal de cabellos en la cabeza de un español es de, aproximadamente, 200.000, para que un español tuviera 40.000.000 de cabellos necesitaría un cuero cabelludo doscientas veces mayor, en superficie, que la moda. De lo que podemos concluir que: no sólo es probable, es absolutamente seguro que habrá muchísimos pares de españoles con igual número de cabellos. Dejarse llevar por la intuición tiene muchos riesgos. Yo también les prevengo como hacía el profesor Puig Adam con sus alumnos: tengan siempre cuidado con su intuición; puede llevarles a equivocarse gravemente, y, lo que es peor, a equivocarse con una gran seguridad, que es la peor forma de equivocarse. Es indudable que la intuición pueden aportar mucho al proceso de reflexión estratégica, pero sólo si se pone al servicio de un discurso intelectual lógico y bien construido, sólo si está subordinada e integrada en un análisis ordenado; si no es así, no sirve para gran cosa.

La llave del éxito no es la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, ni una brillante intuición; sólo una reflexión serena cimentada en el conocimiento profundo de las reglas de juego, del medio en el que se desenvuelve la actividad y de las características de la empresa, podrá servir para concebir una estrategia adecuada que pueda llevar al éxito continuado.

LA CAPACIDAD DE REFLEXIÓN ESTRATÉGICA DE LOS EMPRESARIOS

La capacidad de reflexión es una característica común a todos los empresarios de éxito que he conocido; aunque no suela ser la más observada por quiénes no les conocen de cerca. Cualquier empresario sensato duda y duda, una y otra vez, de sus percepciones y conclusiones, hasta que ha analizado cada cuestión desde todos los puntos de vista posibles. Luego se lanzará a la acción como un auténtico fanático, sin sombra de duda de que va a conseguir sus objetivos, pero antes habrá reflexionado, cavilado y dudado hasta el límite. Nadie sabe las horas de meditación, análisis y dudas, en la intimidad, que hay detrás de esa confiada y decidida forma de acometer los problemas que exhiben, en público, los empresarios. Detrás de cada líder empresarial que se muestra ante todos rebosante de entusiasmo y seguridad en sí mismo, hay un analista obsesivo y recurrente, dubitativo y timorato, que sólo los más íntimos alcanzan a observar.

EL PAPEL DEL EQUIPO DE DIRECCIÓN EN EL ANÁLISIS ESTRATÉGICO

Aunque debe quedar muy claro que la definición de la estrategia es una responsabilidad exclusiva de la dirección general, el análisis estratégico ha de ser, en nuestra opinión, un proceso participativo que implique, al menos, al equipo de colaboradores directos del máximo responsable con él. Sé bien que la reflexión en grupo es más trabajosa, pero, sin duda, el análisis es más rico, las apreciaciones y valoraciones más fiables y las propuestas de acción mucho más creativas e innovadoras que las que resultarían de un análisis individual. Los conceptos que manejamos en un análisis estratégico son sutiles y, aunque estén bien definidos y delimitados, corren, constantemente, el riesgo de ser malinterpretados. El trabajo en grupo garantiza la interpretación exacta de los conceptos y una mayor fiabilidad en las valoraciones que serán así más equilibradas y objetivas. Por otro lado, aunque los grupos son mucho más lentos para razonar, si queremos creatividad, y eso es muy importante en estrategia, nada mejor que un grupo para lograr propuestas innovadoras, siempre que a cada miembro del grupo se le dé libertad para proponer sus ideas. No olvidemos que los individuos muy creativos proponen muchas tonterías por cada genialidad que aportan -a los genios se les ocurren mucho más que diez tonterías por cada idea válida-, por lo tanto, si queremos creatividad en un grupo, preparémonos a oír bobadas, porque si no las consintiésemos, o las descalificásemos rápidamente, las personas imaginativas se inhibirían y jamás a llegaríamos a oír ninguna genialidad. Pero, sobre todo, lo más trascendental es que el trabajo en grupo implica el compromiso del equipo con las conclusiones y con las propuestas hechas. No tiene sentido reflexionar sobre la estrategia si no se piensa que las conclusiones del análisis estratégico están destinadas a ponerse en práctica; el análisis estratégico sólo tiene sentido si está destinado a la acción. Pues bien, toda la participación que hayamos dado al equipo en la etapa de reflexión, será trabajo que nos ahorraremos para conseguir su compromiso en la fase de puesta en práctica. Si han participado en el análisis estarán comprometidos, ¡y de qué modo!; pero si no se han sentido partícipes del diagnóstico nadie será capaz de implicarlos realmente en la acción con un compromiso pleno; a pesar de las apariencias, no estarán comprometidos de verdad con algo en lo que no han tenido parte. Son los responsables ejecutivos y no los planificadores los que han de definir la estrategia.

EL PAPEL DE LOS CONSULTORES DE ESTRATEGIA

El papel de los consultores de estrategia no es -como parece que algunos piensan- definir la estrategia para la empresa que les consulta. La consultoría estratégica, para nosotros, es una consultoría de proceso; para el consultor, no se trata de diseñar la estrategia que ha de seguir la empresa, se trata de acompañar al empresario y a sus directivos en un proceso de reflexión estratégica -que sólo ellos están en condiciones de realizar- asegurándoles el apoyo metodológico y el rigor conceptual necesario -aún mejor dicho imprescindible- para poder llevarlo a efecto. El consultor de estrategia que olvida su papel y trata de suplantar al empresario en la decisión sobre la estrategia a desarrollar es, para mí, tan ridículo como un tocólogo que en el trance de atender a una parturienta, ante un parto difícil, propusiera ser él quien se subiera a la camilla de partos e intentara alumbrar al retoño.

Si hubiera algún consultor capaz de marcar realmente la estrategia a sus clientes, ¿cuáles deberían ser sus honorarios? Los empresarios y sus directivos son quienes conocen a fondo los sectores de actividad y las particularidades de su empresa y son ellos los que están en condiciones de hacer el análisis y de proponer las soluciones más creativas y eficaces para abordar los desafíos que la empresa tiene. Lo que ocurre es que, frecuentemente, carecen de método para hacerlo bien; ese es el papel del consultor en estrategia: dar el apoyo metodológico; asegurar que la reflexión se lleva a cabo tomando en consideración todos los elementos y de forma secuencial para que desemboque en propuestas concretas de actuación que lleven a conseguir los objetivos propuestos; actuar en el grupo de reflexión como actúa un catalizador en una reacción química, promoviendo que el talento y el conocimiento de los responsables aflore. Si ellos, los empresarios y sus equipos de dirección, no fueran capaces de encontrar las respuestas, ¿quién se las podría dar?

Gustavo Mata Fernández-Balbuena



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Publicado por VRedondoF para *LA ESTRATEGIA .. el 2/02/2009 11:24:00 AM
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[*LA ESTRATEGIA ..] y2a -Vivimos en Extremistán, pero creemos que vivimos en ...

Vivimos en Extremistán, pero creemos que vivimos en Mediocristán


He leido estos días uno de los libros que más me han impresionado en los últimos tiempos. Me refiero a "El cisne negro" de Nassim Nicholas Taleb, de la editorial Paidós. Para explicar por qué, he de contar una pequeña historia personal. He trabajado algunos años en áreas de Estrategia con mucha ilusión, en especial desde la liberalización del sector de las telecomunicaciones en 1998. Sin embargo, siempre me sorprendió que, pese a que manejábamos mucha información, de fuentes muy solventes, mucha más información que cualquier otra persona normal, nuestras predicciones sobre lo que iba a ocurrir eran sistemáticamente fallidas, e incluso en el caso de que fueran acertadas en cuanto al fenómeno, siempre nos equivocábamos en el grado de éxito. Asi, en el plano de las tecnologías hay multitud de ejemplos de tecnologías disruptivas que no se vieron venir en su importancia (por ejemplo Internet), otras acabaron usándose para lo que no se pensaba (caso de redes sociales, los mensajes cortos, etc) y otras se pensaba que iban a tener éxito pero diez veces menos éxito (el caso de los móviles, el teléfono) y también al revés, lo que iba a arrasar, apenas despegó. En suma, tras creer que eso era porque yo no valía para este trabajo, finalmente dejé el mundo del pensamiento anticipado y me metí más en el mundo del día a día, de la prueba-error, en el que nos movemos casi todos, casi todo el tiempo.

Ahora este libro demuestra brillántemente, a través de sus 400 páginas, que estamos incapacitados para pensar en el futuro (que no era un defecto solo mío) ya que
somos ciegos respecto a lo aleatorio, en especial frente a las grandes desviaciones. Los eventos inesperados no son la excepción en la evolución de cualquier sector o sociedad, son lo habitual. Hoy estamos metidos en una crisis creada por lo inesperado. No vivimos en lo que él denomina Mediocristán donde se cumple la curva de Gauss y en la que las pequeñas o grandes fluctuaciones pasan desapercibidas en la media y apenas la alteran. Vivimos en Extremistán, en la que cualquier desviación produce un gran efecto, un gran cambio. La curva de Gauss se cumple para las leyes del juego pero en absoluto para la vida. Es sorpendente también en el libro el fuerte ataque que el autor lanza contra esa curva y al estadística asociada a ella, en especial si se intenta aplicar a entender o predecir la realidad que nos circunda. Aboga por abolirla de los planes de estudio como un bien para la Humanidad.

Todo esto es porque vivimos en un
sistema dinámico, la vida es un sistema dinámico, sometido a las limitaciones de lo no lineal, de la teoría del caos. Pequeñas variaciones en un parámetro inicial producen resultados muy diferentes. Además, como creemos que vivimos en Mediocristán, y no en Extremistán, no planificamos contando con las rarezas, planificamos con las medias y las proyecciones lineales y en frase del libro: "La incapacidad de predecir las rarezas implica la incapacidad de predecir el curso de la historia".

Evidentemente todo esto no es más que un mal y rápido resumen del libro. A lo largo de otros post me gustaría desgranar más frases y pensamientos del mismo pues da para muchas reflexiones. Incluso, su lectura, me ha hecho redescubrir a un matemático francés (Henri Poincaré)de principios del XX, del que tenía dos libros desde la Universidad (que no había leído) y que ya por 1905 (hace más de 100 años) se planteaba la raíz de nuestras limitaciones naturales para hacer predicciones del futuro.

Tampoco la biología ayuda,
el modo en que funciona nuestro cerebro, para lo que parece estar optimizado no es para buscar la verdad sino para alejarnos de la incertidumbre aunque sea con explicaciones totalmente erróneas, pero eso ya lo dejo para otras entradas porque merece la pena detenerse en ello. Queda lo dicho como un modo de levantar la curiosidad por un magnífico texto.


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Publicado por VRedondoF para *LA ESTRATEGIA .. el 1/29/2009 11:12:00 AM
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[EL PERSONAL] Lead India



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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 1/25/2009 07:54:00 PM
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[EL PERSONAL] Algunos errores básicos en la dirección de equipos.

Algunos errores básicos en la dirección de equipos.

Si has sido promocionado recientemente para responsabilizarte de un equipo de trabajo, estas de enhorabuena pero no te olvides de ciertos errores que se pueden cometer en la dirección de equipos:

1º.- No tener objetivos claros: Actuar por acontecimientos nos lleva a vivir el cortísimo plazo, sin coordinar los objetivos individuales con los del conjunto del equipo y la falta de planificación nos lleva  a no saber distinguir lo importante de lo urgente.  Fernández-Araoz  autor del libro "Rodeate de los mejores"  afirma que se debe saber cambiar el paradigma de que lo único importante es lo urgente, al nuevo de que lo único urgente es lo importante.

2º.- Carecer de prioridaes:  Hay que reconocer que es lo principal de nuestro trabajo para centrarse en él y ser capaz de pensar más allá de las presiones diarias, recuerda el juego de las piedras.

3º.-No medir los trabajos que se realizan: Con un entorno tan complicado como el que vivimos,  hay que tener a la organización orientada a la productividad, pero no sólo  como  una política de ajustes  y reducción de costes sino también como una política donde los trabajos y los trabajadores aporten valor añadido a la organización y que este aporte en valor se pueda medir para dar más y mejor  a los mejores colaboradores. Esto nos debe obligar a más control sobre los resultados, más transparencia para saber como se estan logrando esos resultados y más medición de los mismos.

4º.- Ser el mejor "Hacedor": Hay que saber delegar y no quererlo hacer todo uno mismo. La delegación genera confianza y repercute positivamente en la motivación. Se impone un líder con un perfil que fomente la participación y con gran capacidad para el trabajo en equipo.

5º.- Escasa sensibilidad hacia la problemática y desarrollo de sus colaboradores: Entramos de lleno en las capacidades que genera la inteligencia emocional y lograr ser una persona cercana que escucha  y estimula a sus colaboradores, influyendo en ellos para construir un equipo alineado con la estrategia de la compañia y orientado a la consecución de los objetivos.

6º.- Falta de afán por mejorar: Como ya hemos llegado, ¿qué más da? podríamos pensar. Esta falta de ambición y conformismo nos llevará a no generar iniciativas, reducira nuestra capacidad creativa (con las personas, para las personas y para el negocio). La aptitud es tan importante como la actitud a la hora de liderar un equipo. Hay que estar implicado y comprometido con la empresa y con nuestro equipo para conseguir los resultados

7º.- No captar y/o aprovechar oportunidades: La única manera de sobrevivir es colaborar con nuestro equipo en la creación del "Oceano Azul" para nuestra compañía, sacar nuestro espíritu emprendedor en favor de la compañía planteando escenarios con más perspectiva, donde quepan soluciones con un impacto positivo para la cuenta de resultados de la empresa. 

8º.- Funcionar por autoridad jerárquica:  Deberiamos desarrollar nuestras capacidad para lograr consenso en lugar de "tirar" de nuestra autoridad formal, porque haciendolo así dejamos de hacernos seguir por personas convencidas y motivadas, dejamos de liderar al perder el carisma  que nos hace empatizar con los demás.

Seguro que eres capaz de añadir algún error más…

A.L



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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 1/17/2009 01:23:00 PM
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[EL PERSONAL] y2a -El futuro de los departamentos de formación en las organiz...


Este año hará dos décadas que fundé, con dos socios más, una consultoría en formación. Esa organización, de la que me desvinculé un par de años después, es, a día de hoy, una de las más importantes empresas españolas dedicadas a la formación en las organizaciones. En 1999, hace diez años, para celebrar el décimo aniversario de su constitución, me pidieron que redactara un breve artículo acerca de algún tema que considerara interesante en relación a los departamentos de formación en las organizaciones: querían incluirlo en un número especial de su revista. Accedí a ello y redacté e hice llegar a la persona responsable, el artículo solicitado. Después de unos días, uno de mis antiguos socios, en calidad de gerente de la consultoría a la que me refiero, me comunicó que no iban a publicar el artículo que les acababa de entregar. Me vino a decir que, aunque estaba de acuerdo con la mayoría de las cosas que yo decía en el escrito, no era conveniente ser tan explícito con los clientes, no fuera a ser que se lo tomaran a mal.

La cosa quedó así y ese documento ha permanecido olvidado, durante diez años, en algún recóndito lugar de los diferentes discos duros, de los cuatro o cinco ordenadores que he tenido desde entonces.

Hoy, unos diez años después de escribir ese artículo, justo el año en el que se celebra el veinte aniversario de la constitución de esa organización, buceando en el disco duro de mi ordenador actual, me he topado con el susodicho documento. Le he echado una rápida ojeada, he esbozado una nostálgica sonrisa y he decidido lanzarlo a la inmensidad del mundo a través de mi blog. Después me he dicho: 
pero qué poco han cambiado las cosas en algunos ámbitos, en los últimos diez años…

Os dejo con el censurado artículo. Espero que os sirva.



Habitualmente, en las empresas, se considera un significativo avance organizacional disponer de un amplio y bien dotado departamento de Formación. Sin embargo, actualmente, están sucediendo cosas que nos hacen reflexionar acerca de la validez de la primera afirmación planteada. Cosas tales como las siguientes:

- Los departamentos de formación han engordado de forma rolliza a base de un exceso de grasa y a costa de músculo. Este hecho hace que su competitividad sea significativamente deficitaria.

- Los departamentos de formación se han llenado de "ogos" y "ólogos" (pedagogos, psicólogos, sociólogos...) que manejan una bonita palabrería y unas sugerentes teorías pero que, a la hora de la verdad, no conectan con las necesidades reales de la organización.

- En los departamentos de formación se produce un abuso desproporcionado del maquillaje: cifras cuadradas a martillazos, cursos fantasmas, acciones formativas que se realizan sólo porque están subvencionadas...

- En los departamentos de formación... (añada todo lo que está pensando).

Por tanto, ya empieza a ser hora de DESTRUIR los departamentos de formación. En el futuro, las organizaciones competitivas con estructuras organizacionales avanzadas y racionales, tenderán a prescindir de esos departamentos tal como los entendemos y los vemos ahora. En esas organizaciones, el departamento de formación estará reducido a la mínima expresión. La mayor parte de su conocimiento será transferido a cada uno de los responsables de los equipos de trabajo. Esos responsables actuarán como verdaderos directores e impulsores de sus recursos humanos. Los técnicos en formación se reconvertirán en consultores internos y esos consultores internos se apoyarán, de forma significativa, en consultores externos. Desaparecerá la grasa fofa y aparecerá el músculo potente. Los "ogos" y los "ólogos" se olvidarán de las vaguedades y de la nimiedades que aprendieron en sus respectivas facultades, y aprenderán, por fin, que en una organización, el conocimiento que no se aplica es un puro despilfarro. Se abandonará el maquillaje desproporcionado y chillón, y, de una vez por todas, lo real y lo formal tenderán a confluir. Se asumirá la formación como una inversión y como una política estratégica fundamental y no como un gasto. Por tanto, desaparecerá la fiebre de la subvención fácil y del curso malo pero gratis...

En definitiva, en ese tipo empresas organizacionalmente racionales, trabajar y aprender será un binomio natural y cotidiano, cosa que nunca tuvo que dejar de ser.


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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 1/16/2009 01:47:00 PM
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Los 10 mandamientos para la gestión de equipos.

Los 10 mandamientos para la gestión de equipos.

1.- Desarrollarás un proyecto compartido: Una visión ilusionante, retadora e integradora. 

2.- Fijarás objetivos claros: Establecerás retos medibles y atractivos, señalando prioridades. 

3.- Transformarás el grupo en un equipo: Compartirás un objetivo común, potenciaras la eficacia y la cohesión, propiciarás la cooperación y la interdependencia, facilitarás la participación. 

4.- Liderarás tratando de influir por tu autoridad personal: Asumirás el rol dentro del equipo, respetarás la estructura, facilitarás la labor de tus colaboradores, utilizarás el estilo de liderazgo apropiado a cada situación.

5.- Delegarás y potenciarás el desarrollo de tus colaboradores: Evaluaras su rendimiento y te dejarás evaluar.

6.- Motivarás y reconocerás los logros obtenidos: Recordarás que la motivación empieza por uno mismo.

7.- Comunicarás tus ideas e informarás debidamente: Facilitarás la comunicación interpersonal, manejarás el conflicto como fuente de aprendizaje.

8.- Medirás el progreso: Tendrás indicadores de control y autocontrol.

9.- Mantendrás una actitud de mejora y cambio permanente.

10.- Gestionarás valores y desarrollarás una cultura.



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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 1/14/2009 01:20:00 PM
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[SPO] 3 Fundamentos básicos de la planificación empresarial

¿Te ha servido de algo la planificación del 2008? Ahora que empezamos el año uno se pregunta si la planificación que se había hecho se ha cumplido o se ha convertido en papel mojado. La verdad es que llevo unos cuantos años preguntando y no he encontrado alguien que me diga que su planificación se ha hecho realidad… seguiré intentándolo.

Pero no me malinterpretéis ya que saltarse la planificación se traduce en desarrollar un cáncer maligno que antes o después requerirá quimioterapia. Por lo tanto como dueños, administradores o empresarios debemos tener muy claro cuales son los fundamentos básicos de la planificación y volver a ellos una y otra vez para gestionar adecuadamente.

¿Cuáles son esos fundamentos?

Planificar consiste en convertir aquello que queremos lograr en aquello que debemos hacer, es decir en convertir nuestros objetivos en pasos para conseguirlos.

Para ello debemos considerar 3 fundamentos básicos:

1. Futuro: 

Planificar consiste en acercar nuestros objetivos de largo plazo hacia nuestras tareas de corto plazo. Se trata de diseñar el futuro, e identificar las formas para lograrlo, mediante aquello que hacemos hoy. Una buena planificación terminará con un gran listado de cosas con hacer y tiempos para terminarlas.

2. Proceso:

 Lo verdaderamente importante, de la planificación, es el proceso ya que nos descubrirá el caminoPlanificar consiste en establecer objetivos, estudiar la forma de conseguirlos, marcar un plan y controlar los resultados de forma sistemática. Todos y cada uno de los pasos forman el proceso y sin uno de ellos algo falla.

Es habitual, después de haber trabajado como burros en nuestra planificación, descubrir que todo lo que hemos escrito no sirve de nada. (Mucho más ahora con un entorno hostil.) Si quieres un consejo, "no te preocupes, los planes de negocios siempre están equivocados, es el proceso de planificación lo que vale la pena".

Se trata de examinar, revisar y corregir, y examinar y revisar y corregir de nuevo. Las cosas siempre están en movimiento y lo que sirve hoy mañana puede estar obsoleto. Entenderlo es absolutamente fundamental para la planificación.

3. Filosofía:

 La planificación es una actitud y una forma de entender la vida y los negocios que requiere dedicación plena y constante. Ni el plan se acaba cuando se termina de escribir, ni empieza con la primera letra. Entender que es algo inherente a la labor de gestión contribuirá a conseguir mejores resultados.



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Publicado por VRedondoF para SPO el 1/10/2009 07:34:00 AM
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3 Fundamentos básicos de la planificación empresarial

¿Te ha servido de algo la planificación del 2008? Ahora que empezamos el año uno se pregunta si la planificación que se había hecho se ha cumplido o se ha convertido en papel mojado. La verdad es que llevo unos cuantos años preguntando y no he encontrado alguien que me diga que su planificación se ha hecho realidad… seguiré intentándolo.

Pero no me malinterpretéis ya que saltarse la planificación se traduce en desarrollar un cáncer maligno que antes o después requerirá quimioterapia. Por lo tanto como dueños, administradores o empresarios debemos tener muy claro cuales son los fundamentos básicos de la planificación y volver a ellos una y otra vez para gestionar adecuadamente.

¿Cuáles son esos fundamentos?

Planificar consiste en convertir aquello que queremos lograr en aquello que debemos hacer, es decir en convertir nuestros objetivos en pasos para conseguirlos.

Para ello debemos considerar 3 fundamentos básicos:

1. Futuro: 

Planificar consiste en acercar nuestros objetivos de largo plazo hacia nuestras tareas de corto plazo. Se trata de diseñar el futuro, e identificar las formas para lograrlo, mediante aquello que hacemos hoy. Una buena planificación terminará con un gran listado de cosas con hacer y tiempos para terminarlas.

2. Proceso:

 Lo verdaderamente importante, de la planificación, es el proceso ya que nos descubrirá el caminoPlanificar consiste en establecer objetivos, estudiar la forma de conseguirlos, marcar un plan y controlar los resultados de forma sistemática. Todos y cada uno de los pasos forman el proceso y sin uno de ellos algo falla.

Es habitual, después de haber trabajado como burros en nuestra planificación, descubrir que todo lo que hemos escrito no sirve de nada. (Mucho más ahora con un entorno hostil.) Si quieres un consejo, “no te preocupes, los planes de negocios siempre están equivocados, es el proceso de planificación lo que vale la pena”.

Se trata de examinar, revisar y corregir, y examinar y revisar y corregir de nuevo. Las cosas siempre están en movimiento y lo que sirve hoy mañana puede estar obsoleto. Entenderlo es absolutamente fundamental para la planificación.

3. Filosofía:

 La planificación es una actitud y una forma de entender la vida y los negocios que requiere dedicación plena y constante. Ni el plan se acaba cuando se termina de escribir, ni empieza con la primera letra. Entender que es algo inherente a la labor de gestión contribuirá a conseguir mejores resultados.

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[*LA ESTRATEGIA ..] Comunicación, comunicación y más comunicación

Comunicación, comunicación y más comunicación

En primer lugar, feliz 2009 a todos. Espero que pasáseis una buena velada el último día del año.

En muchas ocasiones hemos hablado aquí sobre la importancia de la comunicación y hemos citado innumerables veces a 
Peter Drucker quien afirmaba que «el 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación». Santiago Álvarez de Mon en «El mito del líder» recoge la siguientes palabras: «La acción de comunicar es muy semejante a la de respirar, esa función natural que mantiene con vida a las personas. Deje de respirar y dejará de ser. Deje de comunicar y dejará de vivir, a menos que seamos el único habitante de una isla desierta».

Hoy abordamos el fenómeno de la comunicación desde otra perspectiva, con Pedro Reyes –un maestro del escenario– y con un poco de sentido del humor para comenzar el año. El 2009 será duro y conviene iniciar la travesía con un tono vital alto.



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Publicado por VRedondoF para *LA ESTRATEGIA .. el 1/08/2009 06:49:00 PM
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[EL PERSONAL] Ir llorado de casa, pero ir

[http://yoriento.com/2008/09/ir-llorado-de-casa-pero-ir-317.html]

Publicado en YORIENTO
Ir llorado de casa, pero ir (317)

Ángel Gabilondo, presidente de los rectores, filósofo metafísico, acude a la cita precedido de lo que dice en su último libro, Alguien con quien hablar. A las siete menos veinte suena su despertador. Antes de levantarse, remolonea, piensa, "eso tan peligroso de pensar". "Me acuerdo mucho de mis padres; nunca dejaron de ir adonde tenían que ir. No me dejo dominar por los estados de ánimo, tengo que hacer". ¿Y cuáles son esos estados de ánimo? "Veo montañas que hay que escalar, todo me resulta complejo; darían ganas de decir 'no juego', pero no me permito una rendición. Así que una vez que acaba la ducha helada ya no me permito sino la tarea que he de hacer". Va al trabajo "llorado de casa", y es lo que le pide a los que están con él, "que vengan llorados de casa".

Estas declaraciones me recuerdan que la mejor forma de luchar contra esos pasajeros negativos que se nos cuelan en el autobús de vez en cuando es, simplemente, seguir haciendo lo que uno tiene planeado hacer, aunque uno no tenga ganas, y aunque disponga de muchas excusas razonables y algunas emociones chungas para justificar el abandono. Y seguro que, no ya mañana sino dentro de un rato, será otro día. Y es que hacer siempre te llevará a hacer más, no hacer no te lleva a ningún sitio.

Imagen de JRMora



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Publicado por VRedondoF para EL PERSONAL el 1/07/2009 10:37:00 AM
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